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“Espacio Quinta” Un espacio abierto de Juego y Aprendizaje

Lo vi en intagram a través de @mamamail_es que además de mandarme un montón de post interesantes sobre crianza respetuosa, maternidad y mil temas más, está en todo sobre espacios chulos en Madrid.

Así que en cuanto vi la imagen fue un flechazo, yo me he criado allí y la Quinta es especial. Es un parque increíble lleno de almendros, vegetación, lago y montón de rincones donde perderse.Todo esto en un espacio en calma dentro de una gran ciudad, sin aglomeraciones, sin ruidos. Y ademas me recuerda tantas cosas, a los paseos con mi familia, cumpleaños, fiestas de amigos, tardes de mus y algún que otro beso adolescente 😉

Esta semana por fin pudimos ir a conocer el espacio, está situado dentro del parque Quinta de los Molinos (metro suanzes) en lo que nosotros llamábamos “la mansión” un palacete abandonado que ahora es un maravilloso espacio donde jugar, crear y aprender.

Previamente había mirado los talleres para esa semana, talleres diferentes a todo lo que había visto antes, talleres orientados hacia la creación libre, el arte y el disfrute de la naturaleza.

Me gustaban todos, pero teníamos un hándicap, íbamos mi sobrina de 8 años y mi hijo de 3, edades muy diferentes con inquietudes y gustos diferentes. A priori sencillo pues que cada uno vaya al que le guste, pues no, los dos querían ir juntos y a ser posible que yo estuviera.

Esa fue la primera tarea difícil, ya que en la web explican los talleres y en los que son para mayores de 6 años lo indican pero el resto no indicaban edades y me generaba dudas sobre todo con mi hijo y si era viable que yo estuviera en el caso de que él quisiera. Les pregunté mis dudas por privado varias veces y me contestaron muy amables y de inmediato con todos los talleres familiares y los enlaces.

Después de verlo con ellos nos decantamos por En el jardín ¡Y sin embargo flota! por lo que describía había que crear libremente con elementos naturales (palos, vainas, lanas) y luego llevarlo al lago para hacerlo flotar. Nos pareció creativo, en contacto con la naturaleza, el agua, que para gustos y esta época nos pareció la mejor opción.

El espacio increíble, nada más entrar está la cafetería en el mismo espacio que la Sala de Juego, separado por una cristalera con puerta. Sala que luego descubrimos y fue el éxito de la tarde.

El taller nos llevaron a una sala en la segunda planta  y eso a mi hijo le descuadró, él imagino que esperaba o necesitaba movimiento y esto no le encajaba.

Comenzaron con una presentación con imágenes para explicarnos que era en Land Art y que viéramos algunos ejemplos.

Esta parte independientemente de que no era el día de ninguno de los dos, creo que la omitiría o la explicaría cuando ya estén un poco más metidos en la actividad. Primero presentaría los materiales y lo que van hacer y luego explicaría el concepto, creo que a los niños les quita un poco de inseguridad saber qué es lo que van hacer exactamente en el taller, y que vean la parte atractiva de los materiales y después la explicación que algunos atenderán y otros no según la edad y sus intereses.

De este modo están obligando a permanecer sentados, más o menos en silencio atendiendo a una explicación de un desconocido y eso para mi hijo y para mi sobrina es todo menos atractivo. Para mi sobrina era el cole y no un lugar chulo donde crear y pasárselo bomba y la entiendo perfectamente.

El caso es que mi hijo empezó a enfadarse por todo y tuve que salir fuera de la sala con él para tranquilizarle, mi sobrina al verse dentro sola se agobió y se puso a llorar también, así que duramos cinco minutos en el taller, por lo que no puedo valorarlo. Luego vimos a los niños y estaban felices y nos regalaron una vainas pintadas.

Si tuviera que hacer una valoración, creo que los más mayores lo disfrutan más.

Salimos fuera cogimos aire, hablamos, nos abrazamos, nos tranquilizamos y vi el espacio de juegos como la salvación de la tarde, y así fue.

Eran las 18:00 y había muy poco niños, el espacio una maravilla, todo diáfano con elementos para fomentar la psicomotricidad gruesa y el juego libre, dentro del mismo espacio, rincones de lectura, mesas de actividades con muchísimos materiales a su disposición, no solo los que veían, la acompañante o anfitriona como ellos la llaman, te asesoraba y te mostraba materiales según las edades, ya que hay materiales que por seguridad de los más pequeños no los tienen accesibles.

Me pareció un espacio maravilloso, respetuoso, creado desde otro concepto, desde un concepto mucho más cercano al que muchos padres apostamos y que hasta este momento solo podíamos tener acceso de manera privada.

Me alegró ver que algo está cambiando, ese espacio es una pequeña gran evolución de un espacio de juegos al uso y eso me emociona profundamente.

Hasta aquí todo casi idílico, pero claro como en todo, al final es un espacio diferente pero las familias que vamos como en cualquier espacio, cada uno tenemos una manera de educar y gestionar las cosas y eso a priori a mi me parece muy enriquecedor porque así, en tribu podemos modificar, aprender y crecer, pero creo que no todos estamos preparados para esto y no tenemos el mismo respeto.

 

 

Así que el concepto me parece increíble, juego libre, materiales compartidos, no vi normas (a no ser la propia seguridad de los niños), ni reglas más allá de las que la responsabilidad de los padres hagan y por supuesto “la anfitriona” que me pareció exquisita y realmente era una acompañante increíble, había muchos niños con sus familias y ella asesoraba, escuchaba y alentaba a cada niño o papá que le solicitaba algo, incluso explicaba alguna norma de seguridad a los peques desde su altura con una dulzura y un cariño especial, asique para mi increíble su labor, pero obviamente no puede abarcar más y no hay que confundir que es una anfitriona no una cuidadora/monitora a la que dejas tus hijos y te vas a tomar algo a la cafetería u otros conceptos que algunos padres están acostumbrados y que dista mucho de esta figura.

 

No voy a entrar a contar mi experiencia pero aunque me parece una pena creo que sí que habría que poner cierta moderación o límites. Para nosotros es obvio que en un espacio de materiales compartidos cuando un niño/a está con un material lo respetamos hasta que lo dejé y si está cerca le preguntamos si ha terminado ya. En la escuela de mi hijo es así y en nuestro día a día exactamente lo mismo, pero no todo el mundo explica a sus hijos ese concepto es más casi les animan porque todos los juguetes son de todos, repetía en alto. Si, son de todos pero si un niño/a tiene un juguete en sus manos, no se arrebata.

Una cosa que he aprendido en estos años, y más dándole a David un tipo de educación diferente, es que solo pongo esfuerzos en personas que están preparadas para escuchar, el resto solo ven amenaza y finalmente se convierte en conflicto, Así que yo he aprendido a diferenciar cuando es viable que el receptor pueda encajar de manera positiva mi argumento y cuando puede arruinarnos la tarde y el disfrute maravilloso que estaban teniendo mi hijo y mi sobrina después de los percances del taller. Así que decidí buscar alternativas buscando un material parecido y así fuimos salvando la tensión existente.

 

Pero me fui con la sensación agridulce de un lugar maravilloso para el cual todavía socialmente no estamos preparados y que quizás en este momento de transición y cambio quizás hay que poner algún cartelito informativo o algo similar.

Recomiendo la experiencia 100%, esta semana volvemos los tres de nuevo porque nos ha encantado.

Agradecida no solo por lo que descubrimos y lo que nos ofrecen para nuestros hijos/as sino por todo el trabajo que imagino que hay detrás de muchas personas que quieren cambiar las cosas. GRACIAS!

Os dejo el enlace directo,https://espacioquinta.madrid.es/ su horario es de Miércoles a domingo de 10:00 a 20:00, todas las instalaciones accesibles para personas con discapacidad, os animo a que lo conozcáis y probéis los talleres. Me encantaría conocer vuestra opinión y que cosas se os ocurren para mejorar la experiencia.

 

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