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El parto: Como se siente un papá

 

He visto, leído y escuchado miles de teorías de cómo se siente la mamá y de cómo se siente un bebé en un parto, de qué es mejor y qué peor, de lo que se tiene que hacer y qué no, pero jamás he leído cómo se siente un padre, salvo la típica historia de que se mareó al ver la sangre… Pues bien, os voy a decir cómo me sentí yo, que etapas pasé y como me sentía en cada una de ellas…

Cuando todo empieza, cuando tú bebé está a punto de llegar al mundo notas esa presión, esa incertidumbre y unos nervios enormes. Mi experiencia no es la típica de ” ¡¡¡cariño he roto aguas!!!” , fue todo un poco más relajado…

Fuimos al hospital al finalizar las 42 semanas y nos lo provocaron, eso quizás fue una forma de adaptarnos al momento que vivíamos algo más ” tranquilos” , pero llegaron las contracciones y los nervios… Y ahí fue dónde el papel del marido y futuro padre empieza, es un papel que pasa desapercibido pero que es importante para intentar que la mamá  tenga la mayor ayuda posible.

Esta es la primera de las etapas, aquí me sentí nervioso, muy nervioso, cuando las contracciones empiezan a ser más fuertes esos nervios se pasan, ves como tu mujer sufre y lo pasa mal y los nervios se convierten en impotencia, no sabes qué hacer para poder ayudar, para que no sufra. La realidad es que no puedes hacer demasiado, tan solo estar atento a sus necesidades, agua, aire, la pelota de Pilates o mediar con el personal del hospital para que atiendan a sus requerimientos… Esta etapa es la peor, se hace eterna, pero pasa, por suerte pasa…

Llega el momento de la epidural ( las que la quieran) una vez que tiene la epidural puesta, te relajas porque  ves cómo tu pareja se encuentra algo mejor, que las contracciones ya no duelen tanto y en ese momento pasas a la siguiente fase.

Mi mujer y yo habíamos hablado de qué queríamos y de cómo queríamos el parto, de qué NO queríamos y ahí es donde los papás tenemos que hacer que eso sea así, siempre dentro de lo mejor para el niño claro.

El parto sigue adelante y tú, ya más tranquilo, ves como empieza a  ir todo sobre la marcha. Entonces siempre continuando con esa labor de asistente, intentando ayudar en lo máximo posible a la mamá llegas al momento que jamás olvidarás, pasas a la siguiente fase, estás entrando en un estado de emoción máxima porque ves a tu bebé como asoma, una imagen que se tatuará para siempre en tu cerebro. La emoción se vuelve cada vez más grande, te invade y hace que hasta el último poro de tu piel se erice, en definitiva, estás en el mejor momento de tu vida, ¡ y por favor aprovéchalo!. Ahora somos uno más y cuando eso pasa te dan ganas de llorar, de reír, de besar a tu mujer, a la matrona y por supuesto ¡a tu hijo!.

En ese momento solo cabe felicitar a tu mujer por lo bien que lo ha hecho, besarla y abrazarla, se lo merecen.

Después de ese maravilloso momento vas a ir a la habitación y ahí tienes que estar preparado para la siguiente fase. Ahora llegas a la fase de la invisibilidad, la gente llega y solo tienen ojos para la mamá y por supuesto para el bebé, vas a estar a un lado, piensa que es normal, pero tenlo presente porque será así.

Ahora tienes que seguir cuidando de tu familia, y tienes que hacer algo muy importante.. Eres el garante del bienestar de tu familia, debes proteger a la mamá y al bebé del estrés que esta nueva situación genera  ( visitas, llamadas de teléfono etc…), tú serás el que, en función de cómo se encuentren el bebé y la mamá, regule la situación. Parece una misión como muy de controlador, pero es importante el descanso de tu familia y el mejor para garantizarlo eres tú.  Yo fui un interlocutor entre los familiares y nosotros. Esta fase de invisibilidad es dura pero ver a ese enano en tus brazos recompensa todo lo demás.

Después sales del hospital, comienza una nueva etapa en tu vida y tienes que estar preparado para ella. Esta fase es una fase de “soledad”, la llamo así aunque quizá no sea el término más apropiado, pero aunque no es literal porque siempre estás con gente, vas a perder algo muy importante que es la atención de tu pareja. Ahora solo tiene ojos para el bebé y el bebé para su mamá, eres el tercer elemento, pero tengo que decir que se asume y se sigue disfrutando de esta nueva vida.

En definitiva creo que he expresado todos los momentos y las fases pero aunque al leerlo parece complicado, duro, difícil, la realidad es que…. ¡ lo es!. Pero que compensa, es lo mejor que te puede pasar, que todo lo malo se queda en una mera anécdota comparado con la felicidad que esa personita te da.

Espero con esto poder ayudar a que os preparéis para ese momento y que vuestras parejas entiendan un poco como nos sentimos, sed felices y disfrutar de algo tan genial y maravilloso como es ¡la paternidad!.

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2 comentarios

  1. Me encanta vuestra web,

    • ¡Muchísimas gracias Ana!Esta también es tu web, así que cualquier cosa que quieras compartir estaremos encantadas de recibirlo.

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