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La importancia del movimiento, juego y psicomotricidad en la Infancia

Como la mayoría ya sabéis llevo un año cursando un Máster en Promoción y prevención infantil, con la prestigiosa Psicóloga Yolanda González, que imagino que muchas conoceréis por sus libros “amar sin miedo a malcriar” y “educar sin miedo a escuchar”. Ya entramos en el segundo nivel y cada sesión salgo mas emocionada, llena de información pero con muchísimos conocimientos que me están haciendo crecer no solo como profesional sino lo más importante acercarme a mi hijo, poder acompañarle y entenderlo mejor. Si os interesa ya os hablaré del máster, de todo lo que está suponiendo y que me movió a cursarlo.

Pero hoy os quiero hablar de la última sesión, en la que Arantxa Irastorza una psicomotricista relacional que me atrapó durante toda la sesión por su experiencia, su manera de explicar y acercarse a la infancia desde el movimiento y el juego. Para los que tengáis inquietudes en este ámbito escribiré un post con las diferencias más claras entre la Psicomotricidad Relacional Lapierre y la Psicomotricidad Aucouturier.

Por supuesto creo firmemente en las sesiones de psicomotricidad, porque permite potenciar procesos de ajuste afectivo-emocional, de desarrollo del pensamiento simbólico a través del movimiento, poder expresar sus emociones a través del juego, poder dar soporte a su necesidad, para mí eso es prevenir.

En este país solo se realizan sesiones de psicomotricidad por sistemas de salud públicos, cuando hay un déficit, dificultad o trastorno en los niños, pero como en todo yo creo en la prevención antes que en el tratamiento,  antes que el síntoma y si les damos las herramientas necesarias, creo firmemente que todo sería distinto, pero claro entiendo que no todas las familias pueden permitirse ese coste.

Y aunque yo no soy psicomotricista, creo que como padres si tenemos la información necesaria podemos hacer algo en este sentido, entender mejor, acompañar, escuchar y  facilitar su comunicación a través del movimiento. Para mí no es sencillo pero creo que practicando y siendo más consciente de todo, poco a poco vamos integrando.

 

 

Por si os ayuda os dejo un resumen con lo que para mí fueron las ideas claves y que intento aplicar con mi hijo:

  • La emoción mueve nuestro cuerpo para alcanzar nuestra necesidad. El Juego es el lenguaje del niño porque son pura emoción sin control, expresa lo que siente, quien es y en la medida que respondamos a esa necesidad le facilitaremos expresar lo que él es y por lo tanto conocerse y avanzar en su desarrollo.
  • Cuanto menos palabras, más escucha. Esta frase me encanta porque mi hijo habló muy pronto y con mucha nitidez y le daba unas charlas increíbles que él ni entendía, ni escuchaba. Esto es algo que trabajo día a día, porque su idioma principal es su cuerpo y su movimiento y trato de adaptarme a él. No quiere decir que no hable, pero si tengo claro que los niños en la mayoría de los casos entienden y captan mejor la expresión facial o corporal que las palabras.
  • Darle espacio a todo lo que siente, dejar que se reconozca (incluida la agresividad), si le negamos una emoción, no le permitimos modularla.
  • Desde el vínculo podemos enriquecer, acoger y ayudar a conocerse.

Es cierto que nosotros en casa no podemos facilitar todo el material ni el espacio necesario para cubrir sus necesidades en muchos momentos, pero si tratamos de observar cómo se expresa a través de sus movimientos o juegos y anticiparnos para facilitarle cualquier elemento que pudiera ayudar a canalizar. Para eso es muy importante:

  • Nuestra disponibilidad: En muchas ocasiones el niño quiere que nosotros seamos un medio para su necesidad, incluso que tengamos un rol y para eso hay que estar disponibles. El niño sabe esperar pero tienen que tener clarísimo que nuestro acceso es total.
  • No dirigir su juego: Intentar no dirigir su juego porque sino su necesidad ya no estará cubierta. Si es juego simbólico preguntarle quienes somos, que hacemos o decimos, que nos indique lo máximo posible nuestro rol, sin abrumarle, si vemos que es reticente en principio podemos ir poco a poco dejando que vaya cogiendo confianza en las decisiones.
  • Nuestro cuerpo, el tono en el que hablamos, la mirada.….. no digo que estemos controlando todo en todo momento, sería de locos, pero sí que tomemos consciencia de ello y vayamos modulando para adaptarnos y ofrecerle la mayor seguridad y calma.
  • Ofrecer y tener disponible materiales para canalizar su emoción, ya que en los materiales proyectan, pueden ser intermediarios de una comunicación o ser cualquier cosa en el juego simbólico. Cuanto más inconcreto mejor par que pueda proyectar cualquier cosa. Un ejemplo claro y que en general preocupa mucho porque no está bien visto es cuando muerde o pega, es una emoción más, que está sacando, si tenemos la ocasión de  proporcionarle un material que pueda pegar, tirar o morder sin lastimar,  quizás lo utilice y proyecte su malestar.
  • Observar sus juegos con atención y nos dejamos llevar, podremos “escuchar” y entender que necesita, cual es su emoción y ayudarle a identificarla.
  • Seguridad: Dependiendo que emoción quiera sacar, tenemos que adaptar, canalizando y proporcionando materiales y un entorno seguro.

LA AGRESIVIDAD: Es un tema que muchas familias preguntan y que hablaré con más profundidad, pero la rabia es una emoción tan importante y valida como cualquier otra, en la mayoría de los casos nos han educado inhibiéndola porque está mal vista, porque es el niño/a  bueno/a  y el niño/a malo/a, el cielo y el infierno…. en fin que venimos de una cultura donde la agresividad en los niños es inhibida y está fatal vista, pero si contemplamos el panorama en los adultos es bien distinta. Porque la rabia tiene que salir y si no sale adecuadamente interferirá en muchos procesos.

 

La agresividad es fuerza de vida, la rabia ocupa un lugar fundamental, hay que buscar la manera que salga su agresividad y su frustración a través del juego, puede ser tirando con fuerza algo blandito, jugar a peleas, buscando personajes agresivos (leones, lobos feroces…) atender a su necesidad proporcionándole la mayor seguridad. El juego en cada momento evolutivo tiene su recurso y su necesidad. Permitir y contener lo que expresa.

El movimiento y el juego son su lenguaje y  el aprendizaje de sí mismos y su entorno, es un tema que me apasiona así que seguiré hablando de ello. Si me queréis trasladar alguna duda estaré encantada de poder hablar de ello.

El Juego, es en sí mismo es una terapia” Winnicot.

 

 

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